Al vivir en un edificio, sistemas como la aerotermia o la energía fotovoltaica tal vez no sean viables en tu caso (al menos mientras no se pongan de acuerdo todos los vecinos). Por eso, una de las opciones convencionales más eficientes es, sin ninguna duda, la calefacción mediante una caldera individual de gas natural. Este tipo de energías no pueden considerarse como renovables, pero sí que presentan buenas cifras de eficiencia energética y escasas emisiones de CO2 o de NOX.