Las calderas de condensación son calderas de gas que aprovechan el calor que se obtiene cuando se enfría el vapor de agua presente en el humo de la combustión. Para aprovecharlo, hay que extraer ese calor antes de que el humo se escape por la chimenea. Pero el proceso siempre se hace en el interior de la caldera, sin que estos gases puedan salir al lugar en el que está ubicada la caldera. El calor extraído del humo se utiliza para precalentar el agua que retorna a una temperatura más baja procedente del circuito de calefacción. Cómo está precalentado, no es necesario utilizar tanto gas para que alcance la temperatura óptima. Por ese motivo el rendimiento es mayor que en las calderas estancas normales (105% sobre el PCI, con un poder calorífico del 100%).
